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Alimentación y conciencia: el placer de estar bien

Muchos nos hemos enfrentado al reto de cuidar el peso y, por consecuencia, "vigilar" lo que comemos.

Pero, ¿te has fijado que a menudo el esfuerzo se desvanece con el tiempo?


Eso pasa porque nuestro cuerpo no es una máquina que solo reacciona a estímulos; es un sistema vivo, complejo y fascinante. Hoy quiero que exploremos qué hay realmente detrás de ese acto tan cotidiano.

El "cómo" frente al "qué"

Si te pregunto cómo comes, probablemente me dirás: "¡Muy bien y muy rico!". Y qué alegría, porque comer es, sin duda, uno de los placeres más grandes de la vida. Pero te invito a ir más allá de las calorías. Todos sabemos que hay que comer frutas y verduras o evitar las grasas... pero, ¿alguna vez te has detenido a observar cómo te alimentas? 


¿Qué es lo que realmente te llevas a la boca o solo buscas callar el hambre rápido con algo que sepa bien?


Nuestra herencia y el ritmo actual

Nuestra forma de comer tiene raíces profundas. Primero está la tradición: esos sabores y aromas que heredamos de nuestros padres y abuelos. Pero también está la moda y el ambiente. Hoy tenemos menos tiempo; la prisa nos empujó a la comida rápida y procesada, alejándonos de la cocina casera que conocieron las generaciones anteriores.

La falsa sensación de seguridad

A veces nos convencemos de que estamos bien y te dices: "Tengo algo de sobrepeso, pero me levanto, no me duele nada y todo funciona". Pensamos que, si algo falla, el médico nos dará una pastilla y volveremos a la "normalidad". Incluso le echamos la culpa a la genética o a la mala suerte.

Pero aquí está la clave: tienes un poder inmenso sobre tu cuerpo a través de lo que eliges comer. Tu alimentación es el factor principal de tu bienestar desde que naces hasta tu último suspiro. El cuerpo es noble, aguanta mucho maltrato y compensa deficiencias en silencio... hasta que llega a su límite y "pasa la factura".

¿Qué es comer con conciencia?

Lo que pretendo con este mensaje es que tomes conciencia de tu alimentación. Pero dirás: "¿Qué significa eso? ¿Qué es conciencia?" Te podría dar varias definiciones, pero para simplificar: es darte cuenta de tu alimentación y de tu relación con ella.
Te pongo un ejemplo sobre nuestras prioridades. Seguramente cuidas que funcione bien tu coche, tu moto, tu computadora, tu mascota... Porque les pones atención, dependes de ellos física o emocionalmente, les proporcionas lo que necesitan y estás tranquilo cuando todo marcha bien.


La pregunta es: ¿por qué llegas a descuidar tu propio cuerpo proporcionándole una alimentación inadecuada? Es increíble que muchas veces sabemos mejor cómo funcionan o cómo cuidar otros aparatos que nuestro propio organismo.


El ciclo de la dieta

Claro que muchas veces, principalmente por razones de imagen, nos hace ruido que estamos pasados de peso y no en la mejor forma, y tomamos acción: nos ponemos a dieta. Ya sea una que nos recomendaron, una que vimos en una revista o visitamos a la nutrióloga. ¡Qué bien! Nos estamos cuidando.

El problema es que normalmente lo hacemos con una mentalidad de corto plazo: para vernos bien, para que nos quede ese vestido o ese outfit que tanto nos gusta, para lograr mejor imagen, reconocimiento, atractivo, aceptación, autoestima. Y qué bueno.

Pero una vez que alcanzamos la meta —con gran sacrificio, si lo logramos—, volvemos poco a poco a nuestros hábitos anteriores. Y es cuando viene el famoso "rebote": quedamos igual o peor. Y regresa la frustración y el enojo.

¿Te has puesto a pensar cómo funciona tu cuerpo?

No soy médico ni pretendo meterme en profundidades, solo puedo decirte que tu organismo es maravilloso: billones de células formando sistemas que trabajan en un sinnúmero de funciones de manera increíblemente armónica para que lleves a cabo tu vida en todos sentidos y puedas desarrollar tus capacidades y actividades.

Todo este "mecanismo" funciona de manera automática, autónoma, y prácticamente no tienes que hacer mucho. Pero para que funcione adecuadamente, necesita sus materias primas: oxígeno y alimento.

La gran pregunta: ¿Placer vs. Salud?

Existe la creencia de que comer sano es aburrido o insípido. Parece que tenemos que elegir entre disfrutar la vida o estar sanos. Pero, ¿y si no fuera así?



Claro que una comida deliciosa y poco saludable nos da un placer inmediato y vibrante. Nadie lo niega. Pero hoy quiero hablarte de otros placeres que a veces olvidamos.

Imagínate por un momento que, después de un periodo de cuidado, estás en tu peso ideal y bien nutrido:

  • Te sientes ligero, muy bien.
  • Eres flexible y te mueves con facilidad.
  • Duermes bien, así que te levantas lleno de energía.
  • Como tienes agilidad, te vuelves más eficiente en tus actividades.
  • Estás más alerta.
  • Tus emociones tienden a ser más positivas: como tranquilidad, alegría, satisfacción, con más emociones positivas. 
  • Sientes más tu sensualidad, mejoras tu vida sexual.
  • Tu mente está más despierta, más clara en tu capacidad de percepción, atención, comprensión, memoria, y más.

Todo esto se traduce en un estado de bienestar que posiblemente no conocías o habías perdido. Es un placer menos tangible o instantáneo que otro, más sutil y permanente, pero hay que cultivarlo a través del cuidado.

Además, cuidando tu alimentación tendrás un sistema inmunitario más robusto, lo que significa que es mucho menos probable que te enfermes.

Imagina lo que te puedes evitar: malestares, sustos, tiempo inactivo, viajes al doctor, clínicas, hospitales, farmacias... y por supuesto, lo que te puedes ahorrar en todo eso.

El verdadero cambio es un nuevo estilo de vida 

Resumiendo: se trata del placer de comer frente al placer de ser y estar bien. Cuidarse no tiene que ser desagradable. Simplemente es difícil despedirnos de nuestros hábitos alimenticios de toda la vida y adaptarnos a buscar el placer en los nuevos y adecuados.
Pero lo más importante: pensarlo no como una dieta, sino como un nuevo estilo de vida.

Para cerrar

No se trata de juzgar a nadie. Finalmente, cada quien va a decidir qué y cómo quiere alimentarse. Simplemente es importante que esté consciente de las posibles consecuencias.

Tu nivel de salud no es aleatorio, ni puramente genético, ni determinación divina. Tú tienes un gran poder sobre tu cuerpo mediante el cuidado de tu alimentación.

La pregunta es: ¿qué tanto quieres respetar y honrar esa maravilla natural que es tu cuerpo?

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Viernes 17 Enero 2025
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