No sé si a ti te pasa, pero yo no siempre despierto con entusiasmo.
La verdad es que, muchas veces, no tengo ganas de hacer lo que sé que tengo que hacer. Y ni se diga cuando estoy en la cama, calientita, arropada, cómoda… como si ese lugar tuviera polvo mágico o una fuerza invisible que me abraza y me dice:
“No te vayas. Quédate un ratito más”.
Pero suena el despertador, y sé que tengo que levantarme, que toca ir al gimnasio, mover el cuerpo, empezar el día. Y ahí empieza la verdadera batalla: negociar con mi mente.
"Ya se hizo tarde, mejor no voy".
"Está lloviendo, qué flojera salir".
"Uy, hace frío. Mejor a la clase de más tarde".
Y claro que más tarde, ya no voy.
Y no me pasa sólo con el ejercicio. Me pasa con los correos que no mando por no tener el asunto perfecto. Con los posts que no publico por no estar “tan atractivos”. Con los pendientes que no empiezo porque todavía no me siento lista.
Hasta que, hace un tiempo, me regalé un mantra. Uno sencillo. Directo. Sin vueltas.
"Como salga"
El fin del perfeccionismo paralizante
Me di cuenta de que muchas veces no era la flojera lo que me detenía… era el miedo a que no saliera bien. Ese perfeccionismo disfrazado de prudencia. Esa vocecita que dice: “Mejor espera. Hazlo mejor. No está listo aún”.
Y, entonces, nada fluye. Todo se estanca. Y encima… viene la culpa.
Así que ahora, cuando siento que mi mente quiere volver a negociar conmigo, cuando me doy cuenta de que estoy por frenar algo que quiero hacer, simplemente respiro… y repito: "como salga".
Mejor hecho que perfecto
Puede que llegue unos minutos tarde al gimnasio. Puede que el correo no tenga el título más ingenioso. Puede que el post no sea el más lindo visualmente. Pero se hizo.
Y cada pasito, por chiquito que sea, me saca de ese lugar inmóvil donde antes me quedaba atrapada.
Este mantra no sólo me ha movido… me ha liberado.
Me recuerda que puedo hacer cosas imperfectas y luego mejorarlas. Que el movimiento es más importante que el control. Y que no pasa nada si no está “tan bien”. Porque muchas veces, lo que está “bien”... es simplemente lo que está hecho.
Así que hoy te lo comparto por si tú también necesitas un empujón: un permiso para ser, crear, avanzar y equivocarte. Para empezar aunque no tengas todas las respuestas. Y para dejar que la vida también te sorprenda.
Yo soy Karolina Kasas, y deseo que puedas hacer las cosas con menos juicio y más presencia. Que te regales ese mantra cuando lo necesites. Y que, al final, confíes en que lo más importante… es empezar.
¡Como salga!