Desde la perspectiva de festejar o no este día, es un tema que, entre la familia, los amigos o los conocidos, puede traer conflictos, discusiones o pequeños roces. ¿Qué hacer? Sin ánimo de convencer a nadie, se puede llegar a un consenso: que cada quien haga lo que guste, sin afectar a los demás, por supuesto. ¿Cómo es eso?
Hay quienes no festejan para no hacer sentir mal al otro; otros festejan para darle gusto, y otros más simplemente quieren convencerlo de festejar o no estos días.
Puede influir en este tema la religión, la educación en casa o la personalidad de cada quien a la hora de poner en práctica o no esta costumbre.
Como decía Benito Juárez: «El respeto al derecho ajeno es la paz».
Y a lo mejor es esta fecha, pero también puede ser cualquier otra; aquí lo importante es dejar que el otro decida y respetar su decisión, para que sea feliz y, por ende, uno lo sea también con esa felicidad ajena.


Si no aprendemos a disfrutar la felicidad del otro, vamos a caer en la idea de convencerlo para que piense como nosotros, y qué aburrido sería el mundo si todos pensáramos de la misma manera. Es un mundo tan distinto el que tenemos, con una variedad enorme en nuestro planeta, como para pintarlo de un solo color.
Lo importante aquí es que las personas se sientan a gusto celebrando o no estas fiestas, porque se puede ser feliz con todos los colores y olores que nos ofrece el Día de Muertos, y también quedándose en casa, disfrutando de una taza de café y leyendo cualquier cosa. Todo tiene su belleza; cada quien puede disfrutar desde su trinchera, siempre y cuando respete la decisión del que está enfrente.
Sabiendo que el otro es feliz con su decisión, no importa que no estén juntos en ese momento; lo importante es que cada uno comparta su experiencia de lo que hizo o no hizo en estas fechas. Ahí está la riqueza: dos emociones compartidas de un mismo evento. Haya disfrutado o no ese momento, cada uno puede enriquecer la charla y aportar un tema por compartir, y ahí está la unión al platicar sus experiencias. Y, al contrario, si uno está con su carota porque no quería estar ahí, ni siquiera estarían unidos: cada quien estaría en su planeta, juntos en cuerpo, pero no en pensamiento, y eso aleja más a las personas.
Cuida tu relación con cualquier amigo, pareja, familiar o conocido con el simple hecho de respetar dónde quiere estar el otro.
¡Tan, tan!
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