Esta es una pregunta muy actual, porque muchos jóvenes ya no quieren tener hijos, aunque la familia y la sociedad siguen insistiendo en que los tengan.
¿Quién tiene la razón? Tal vez no se trata de quién la tiene, sino del anhelo de cada individuo. Si nos pusiéramos en los zapatos del otro y explicáramos nuestras razones, quizá nos comprenderíamos mejor y entenderíamos el porqué de cada postura.
Por un lado, están quienes ya tuvieron hijos: papás, familia y sociedad, que creen que los demás también deben tenerlos. No es que esté bien o mal, es la costumbre, la educación que se transmite de generación en generación. Es un pensamiento muy arraigado que da por hecho que no hay opción. ¡Es lo que se tiene que hacer y punto!

Por otro lado, están quienes no quieren tener hijos. Aunque lo dicen abiertamente y a veces con enojo, por dentro aún cargan con esa idea impuesta de que deben tenerlos. Algunos terminan convenciéndose y los tienen, aunque no quieran, y otros no los tienen, pero se quedan con la duda de si hicieron bien o no.
Ambas posturas son válidas, pero me enfoco más en la de los jóvenes. Pensemos: ¿Cuáles son sus deseos más íntimos? ¿Serían más felices cuidando hijos o estarían más plenos viviendo solo en pareja? Creo que esas preguntas casi nunca se las hicieron quienes ya tienen hijos, porque para ellos solo había una opción: casarse y formar una familia con hijos. Lo hicieron, pero ¿qué pasó con sus vidas? Algunos terminaron dejando a los hijos y a la pareja y se fueron. Y no hablo solo de los hombres; hoy se ve cada vez más que también muchas mujeres lo hacen. ¿Por qué? Porque, tarde o temprano, se dieron cuenta de que esa no era su vocación.
¿Qué necesidad hay de llegar a eso? Mejor hacerse esas preguntas a tiempo y, sin miedo al qué dirán, responderlas desde el fondo del corazón y desde la razón: qué es lo que realmente desean, qué les hace sentir llenos, completos, equilibrados, felices. Y la decisión que sientan más en armonía con ustedes mismos, esas elijan.
Cambiemos de paradigma y dejemos atrás el condicionamiento de que “te casas, tienes hijos y se acabó”. Hay más opciones: estar feliz soltero, feliz en pareja, y sólo como una opción más, casarse y tener hijos, con todas las variantes que puedan surgir.
Empecemos viviendo solos, luego en pareja y, si te quedan ganas, vive en familia, para que así elijas la que más te guste. Lo que se busca es la felicidad y la plenitud de cada persona, no la decisión de una sola. Busca tu propia armonía, y darás esa armonía a los demás; así tendremos individuos más plenos y, como resultado habrá más paz en el mundo.
¡Tan, tan!
Comentarios
6 comentarios
¡Muchas felicidades, querida Johan!
Mireya Marín
Gracias por la reflexión 🙏❤️☺️
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